Bailo desnuda entre los huesos de la niebla. Canto canciones, mudas al viento.
Dulce silencio, arena húmeda bajo las plantas de mis pies.
Raíces de vida. Árbol de casa.
Respiro e inspiro, el cosmos de tus pupilas.
Energía, cargada de alma. Suave como la lluvia, cálido, carnatino.
Naturaleza esmeralda, coral irisdiscente. Luz de agua y danza de luciérnagas.
Leo labios, hallo perlas. Rocas de cristal.
Cuento estrellas, desnuda. Libre de voz, llena de azul.
Libélula de cielo, de ala imaginaria. Susurrarme calma, montaña de amatista y luna de cuarzo. Tiempo derretido y arena de reloj. Lienzo de historia y color de mundo.
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martes, 9 de mayo de 2017
domingo, 6 de noviembre de 2016
Serendipia
Despojé mi cuerpo y mi estancia de superfluas y me lancé. Dejé que mi espíritu bailara.
Sentí la arena húmeda bajo la planta de mis pies y las olas violentas golpear con ímpetu las rocas costeras, mientras el viento despeinaba mis deseos.
El hipnótico éxtasis de sentirme libre acariciaba cada sentido que conformaba mi ser.
El inmenso mar se disfrazó de telaraña, atrayendo mi cuerpo desnudo como presa de la misma naturaleza.
Mis memorias disipaban al ritmo que mi cuerpo se sumergía en las embrujadas aguas, reflejo del cielo azabache.
Fui luz en las hediondas tinieblas.
Un remolino de aguas negras y hambrientas luchaban por absorber mi esencia. La carne sufría, mas mi alma se fortalecía. Mis cabellos se convirtieron en algas y mis huesos en arena.
Y por segundos de eternidad volví a nuestro origen. Instantes de limbo. Y por fin, después de tanta búsqueda en muerte corpórea hallé la vida en espíritu. Mi serendipia.
Sentí la arena húmeda bajo la planta de mis pies y las olas violentas golpear con ímpetu las rocas costeras, mientras el viento despeinaba mis deseos.
El hipnótico éxtasis de sentirme libre acariciaba cada sentido que conformaba mi ser.
El inmenso mar se disfrazó de telaraña, atrayendo mi cuerpo desnudo como presa de la misma naturaleza.
Mis memorias disipaban al ritmo que mi cuerpo se sumergía en las embrujadas aguas, reflejo del cielo azabache.
Fui luz en las hediondas tinieblas.
Un remolino de aguas negras y hambrientas luchaban por absorber mi esencia. La carne sufría, mas mi alma se fortalecía. Mis cabellos se convirtieron en algas y mis huesos en arena.
Y por segundos de eternidad volví a nuestro origen. Instantes de limbo. Y por fin, después de tanta búsqueda en muerte corpórea hallé la vida en espíritu. Mi serendipia.
sábado, 2 de julio de 2016
Detiene el tormento
Porque cada palabra que mi retina graba, cada palabra que mi boca pronuncia al compás del pasar página, cada sensación que se mueve bajo los poros de mis pieles marcadas, cada lágrima que mi corazón de tinta envenena, porque cada libro que entre mis manos sosiega conecta íntegramente mis sentidos, alivia mi dolor corpóreo y detiene el tormento que circula por mis venas. Quizá una vía de acceso, o quizá de salida, quién sabe, tal vez un simple refugio.
Por el momento me mantendré firme, superando las adversidades en cuerpo y cobijándome de letras el alma.
domingo, 26 de junio de 2016
Entre líneas
Cógeme. Estoy entre el segundo y el décimo. Un poco más arriba del abajo. Al fondo. Quítame el polvo, con dulzura e intriga. Ábreme, sí. Así. Con ese ligero ademán que yo recordaba. Desliza mis delirios con la yema de tus dedos. Acaríciame todas las letras. Bésame entre páginas acendradas y percudidas. Tatúame el corazón de tinta. Resuelve los enigmas escritos bajo la llave de mi piel .Házmelo entre líneas.
Desnudo o con ropa, en tu cama o en la mía, bajo la Luna o el mar. Pero léeme. No me entierres en el cementerio de libros olvidados.
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